EL PROPIO ESFUERZO
Una mañana hermosa de primavera, un joven que estaba mirando con aires afligido, desde un puente, a los pescadores de caña que regresaban del rió con los cestos colmados de pescado, preguntóle a uno:
- ¿Cuantos pescados lleváis?
- Cuarenta y ocho -le contesto.
- ¡Si fueran míos seria feliz! -exclamo el muchacho- porque podría venderlos para obtener comida.
- Pues yo te daré otros tantos y tan buenos, si quieres hacerme un pequeño favor.
- ¿cual?
- Tan solo tenerme la caña dentro del agua mientras voy hacer una diligencia que me llevara poco tiempo.
Mirólo el viejo socarronamente y, contando tantos pescados como tenia el cesto que el muchacho había codiciado,se los dio y le dijo:
- Cumplo mi promesa, aquí tienes. Ahora solo me resta decirte que cuando veas a otros adquirir con su esfuerzo lo que tu necesitas, no malgastes tu tiempo en vanos deseos ni en inútiles lamentaciones: !echa el anzuelo con tus propias manos!

Es un buen consejo, asi que lansemos la caña.
ResponderEliminaresta historia nos da una buena reflexion para todods aquellos q estemos en el lugar del joven y aprendamos a echar el anzuelo y empezar a emprender el camino por nosotros mismos con nuestro propio esfuerzo
ResponderEliminarmas que una historia es un ejemplo a seguir y que todo esfuerzo al final tiene q tener una recompensa por mas mínima que sea pero hay q saber valorarla y sacarle provecho
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